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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 1 oct 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 24 may 2021


Mi pareja me golpeó ¿Qué hago?

Es sumamente frecuente que acudan al consultorio personas que solicitan iniciar un proceso terapéutico a causa de que son víctimas de violencia. Igualmente, esto se ha reflejado recurrentemente en las redes sociales que tenemos en Asociación Libre en donde nos solicitan terapia psicológica a causa de ello. Desafortunadamente, es común que nos encontremos en nuestro correos con frases tales como: “Mi pareja me pegó ¿Qué hago?” “Mi pareja me golpea.” “Soy víctima de violencia, ¿Qué puedo hacer?” “Mi novio me golpea.” “Mi novia me golpea cuando está enojada.” “Mi pareja es muy celosa, ¿qué hago?”.

Nadie debe ser objeto de violencia, el hecho de que ocurra una mínima muestra de violencia ya es una señal de alarma, no obstante, sí tenemos que tener presente que hay situaciones de peligro inminente o inmediato para lo cual es necesario intervenir de forma rápida. Un primer paso que podemos realizar es solicitar atención psicológica dado que esta es un elemento importante para la atención emocional de la víctima de violencia puesto que provee de apoyo para enfrentar este tipo de problemáticas, así como también para analizar situaciones de nuestra historia personal que pueden estar vinculadas a los sucesos de violencia, incluso, esta nos permite cuestionar las ideologías con respecto al género y los roles con las que crecimos o nos desarrollamos como individuos. También los procesos terapéuticos impartidos por nosotros los psicólogos sirven para detectar hechos, acciones y situaciones de violencia de las que no estábamos conscientes.



Mi novio me golpeó ¿qué puedo hacer?

Sin embargo, no se puede solucionar solamente con un proceso terapéutico, principalmente cuando existe un riesgo inminente de que la víctima sea atacada y esté en peligro su integridad, de allí que es necesario que las y los profesionistas en psicología intervengamos de forma multidisciplinaria y con diferentes medios y estrategias para preservar la vida de quienes sufran violencia.

Sabemos que se requiere de todo un camino para que la víctima logre iniciar un proceso legal en contra de su agresor, no es una decisión sencilla dado que la víctima de violencia se enfrenta a diversos factores adversos tales como: una reacción negativa por parte de familiares y por temor a que el agresor se torne mayormente violento. Igualmente existe un temor y decepción hacia las autoridades al momento de interponer una denuncia dado que ocurre un fenómeno que se le identifica como proceso de revictimización en el cual suceden varias cosas, entre ellas suelen ser las siguientes:

  • Que las autoridades no le brinden el apoyo requerido a la víctima.

  • Si se le toma la denuncia, que existan comentarios en el que se le juzga o desestima el dicho de la víctima.

  • En peor medida, se culpa a la víctima del suceso que le aconteció.

  • Es importante mencionar que el mismo proceso de denuncia es complicado y pesado en sí mismo, dado que requiere de tiempo para explicar o relatar en múltiples ocasiones la situación traumática de violencia e incluso requiere de intervenciones de diferentes profesionales (personal médico, trabajadores sociales, psicólogas, psicólogos, abogados, abogadas, etc.), lo que genera mayor incomodidad y desgaste emocional a la víctima.

Debido a lo anterior, el proceso psicológico también interviene de forma positiva dado que lxs terapeutas o psicólogos además de acompañar afectivamente en el proceso, también pueden brindar información acerca de las instituciones a las que lxs pacientes víctimas de violencia puede acudir a solicitar ayuda de forma oportuna, así como también puede brindar herramientas de preparación ante la situación complicada de una posible denuncia. Del mismo modo, el proceso psicológico también contribuye a que la víctima de violencia establezca redes de apoyo y encuentre el momento preciso para interponer una denuncia o de dejar relaciones de riesgo. Si alguna vez te ha ocurrido alguna situación de violencia con tu pareja o te has preguntado qué hacer si sufres de violencia, te invitamos a que te comuniques con nosotros. Todes tenemos el derecho de disfrutar de las relaciones de pareja y de vivir sin violencia.

  • 6 ago 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



Buscando la felicidad

"Yo solo quiero que mi hijo sea feliz", "Me dicen que tengo todo para ser feliz, que no debería de quejarme", "Yo debería de ser feliz con esto, es lo que siempre busqué y ahora que lo tengo no me siento igual", "Quiero encontrar una pareja y por fin ser feliz", "Si todo hubiera sido diferente podría ser feliz". Estas son solo algunas de las frases - angustiasteis y persecutorias - que he escucha en el transcurso de mi trabajo tanto con niños, adolescentes y adultos.

Hace algunas décadas se popularizó una visualización del cómo debiera ser la vida si se alcanzaba el éxito, el amor, el desarrollo personal o laboral, la estabilidad económica, la pareja "indicada", etc. estableciendo que una vez que se alcanzara la "cima de la montaña" de la vida, podría llegarse a un estado de felicidad y de plenitud constante, era una meta.

Sin embargo, la intención de este texto es cuestionar y repensar, ¿es una meta?, ¿existe este estado de absoluta comodidad y felicidad?

La búsqueda de esta clase de felicidad es extremadamente tramposa y peligrosa, e indirectamente lleva a lo contrario, sensación de vacío, incomprensión, aislamiento, duda. Y es que la felicidad no es una sensación totalitaria e irrestricta, única e imperecedera. La felicidad son momentos que se encuentran inmersos en la vida en sí, brindándole tonalidad y profundidad, tal cual y como lo hace la angustia, la tristeza y la agresividad.

Evitar las emociones y experiencias que nos vida la vida y por ende visualizando el conflicto o el cambio como "problemas" o "incomodidades" colocan una máscara donde nos escondemos de nosotros mismos, de lo que sentimos y verdaderamente pensamos, llevándonos a lugares en donde nos sentimos solos, vacíos, sin sentido de vida.

Si podemos asumir ésta condición efímera de la felicidad, ésta “naturaleza” cambiante de nuestro exterior e interior - ya no como falta o exceso de algo sino simplemente como particularidad que posibilita construir los recursos para vivir - nos encontraremos felicidad no como meta, sino como parte del camino.

Es importante que redefinamos el concepto de vida, plenitud y felicidad que nos han vendido - literalmente, es uno de los planteamientos de una sociedad de consumo - para mantenerlos trabajando, cómodos y con poquísima capacidad de análisis y nula capacidad de lucha y cuestionamiento ante lo establecido social y culturalmente.

Considero que con lo que debemos de comenzar es no confundir la felicidad con la comodidad o el placer, pues definitivamente no es lo mismo, y la próxima vez que te encuentres frustrado por la realidad, por la vida, por la incomodidad piensa en la felicidad como parte del paisaje no como puerto para descender.

Actualizado: 7 sept 2019


Inicié este artículo con el título "5 consecuencias del alcoholismo a nivel emocional", sin embargo, mientras enumeraba cada una de ellas más claro me quedaba que el título causaba confusión. Las siguientes características no son hábitos o situaciones que aparezcan después de hacerse amigo íntimo de la bebida alcohólica, sino que cada una de estas conductas, son también síntomas que la persona ha manifestado desde antes, intensificándose o haciéndose notar durante el aumento del consumo. Dejando claro eso paso a hablar de cada una de ellas:

1) Autoconfianza débil. La seguridad en uno mismo es algo muy común dentro del consumo de sustancias, por lo que es más fácil caer en la tentación de cualquier vicio que me haga sentir mucho más seguro con su efecto, provocando, así, una sensación de falsa seguridad en uno mismo que por sí sola fortalece que el alcoholismo se sostenga por años, incluso aumentando.

2) Autosabotaje. Meternos el pie solitos, es un acto que expresa un conflicto interno de un nudo emocional, es decir, algo está pasando en uno mismo que es difícil poner en palabras por lo que mejor se actúa de manera "accidental" e inconsciente, experimentando después sentimientos de culpa o vergüenza que llevan a recurrir nuevamente al escape del alcohol.

3) Problemas de comunicación. Es común que las personas que beben alcohol digan cosas que en estado de sobriedad no dirían, también es común que tengan dificultad para expresar sentimientos y emociones de manera profunda. Es difícil darse cuenta de esto porque la mayoría de las veces durante la sobriedad se reprimen estas emociones, creando la ilusión de que tales emociones están bajo control.

4) Evitación de conflictos. Una manera de evitar enfrentar los conflictos es el alcoholismo, debido a que te permite experimentar una realidad distinta a la que se enfrenta día a día el sujeto. En ella, la persona puede verse más fuerte, menos vulnerable, mejor adaptada, con mayor aceptación e involucramiento social, de esta manera ¿quién no querría repetir esta distorsión?

5) Falta de límites. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Qué fue primero, el alcoholismo o la falta de límites? Definitivamente ser cada vez más laxos con los límites propios y el autocontrol es parte de la sintomatología que sostiene que una persona siga tomando, además es más probable que una persona con un pobre autoconcepto puede establecer límites saludables.

Todos estos puntos se pueden abordar tanto de manera individual como complementaria, sin embargo, no podemos decir que no se relacionan entre sí. El alcoholismo es más complejo de lo que se puede ver y la mayoría de los factores asociados son invisibles porque son normalizados (y fomentados) dentro de nuestra cultura mexicana. Cada alcohólico tiene una historia distinta, y por lo mismo, una manera de hacerse cargo de sí, distinta. Si en algún momento te gustaría descubrir más sobre ti mismo y esos nudos afectivos que no te permiten dejar de recurrir al alcohol, la psicoterapia individual y grupal, son una buena opción para ti.


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