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Artículos sobre Ayuda Psicológica

  • 14 may 2019
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 8 mar 2020



Pérdidas materiales, romper una relación, dificultades económicas, problemas de pareja, crisis familiares y cambios abruptos, cuando hablamos acerca de enfrentarnos a una adversidad regularmente hablamos de enfrentar cambios y pérdidas importantes en nuestra vida, son obstáculos o adversidades que nos impiden de una u otra manera llegar al objetivos que queremos enfrentar en el transcurso de nuestra vida.

Sin embargo ¿Cómo enfrentar y superar las adversidades? a continuación incluyo 5 puntos para tomar en cuenta:

1. La realidad impone límites a nuestros deseos y acéptalo es fundamental. En el transcurso de la vida no todo va a salir como queremos, habrán ciertas circunstancias a las que nos podemos enfrentar que tienen que ver con el curso normal y natural de la vida (envejecimiento o fallecimiento de un familiar, crisis económicas por factores externos o sociales, rompimiento de un noviazgo o matrimonio decidido por nuestra pareja, etc.), renunciar a la idea de control y no resistirnos al cambio es fundamental para que superemos las adversidades. La realidad estará llena de frustraciones, podemos planear pero siempre tendremos el factor sorpresa presente, lo que nos lleva al siguiente punto.

2. No hay una solo camino para llegar a tu objetivo. Se trata de no consumirnos en frustración o dolor, sino es buscar activamente una salida diferente. Las ideas referentes al "destino" o al "las cosas deberían de haber sido así" son justificantes que podemos tener a nivel interno para insistir y centrarnos en el camino que originalmente yo había llenado seguir para llegar a mi objetivo. Sin embargo, lo importante es tu objetivo y no el camino, el camino es una construcción y debe de ser móvil para dar oportunidad de prever aunque sea de manera parcial eventualidades y desvíos.

3. Que tu objetivo realmente sea tuyo y no una expectativa externa. Muchas veces nos empecinamos o bien no estamos genuinamente motivados a llevarla acabo porque hay algo dentro de nosotros que se centra en no superar las adversidades, muchas veces eso ocurre cuando el objetivo que nos hemos planteado no es en realidad propio y personal sino son objetivos, planes o deseos de nuestros padres, nuestra pareja, la sociedad, etc. Céntrate en lo que verdaderamente quieres en tu vida, lo que te ha proporcionado motivación, felicidad, momentos de bienestar y crecimiento a nivel personal.

4. Un objetivo no debe estar centrado en otra persona aparte de ti. Que nuestro objetivo sea que nuestra pareja logre el mejor puesto en el trabajo, nuestro hijo sea el mejor en la escuela o que por fin la persona que deseo tenga el mismo sentimiento que yo es definir un objetivo que habrá de llevarnos a un camino oscuro, plagado de frustraciones, dolor y presión para aquel sea el depositario de nuestro deseo. Si tu objetivo está centrado en otro que no seas tu asume que los objetivos, deseos, etc. del otro siempre se interpondrán a los tuyos, no porque el otro sea malo u odioso sino porque estas involucrándote como un control de su vida y siempre eso tendrá un desenlace desastroso.

5. Ayúdate a través de tu redes de apoyo y busca ayuda profesional si la necesitas. Amigos, familia, pareja, familia o incluso un psicólogo o psicoterapeuta pueden ayudarte con los puntos anteriores si por más que lo has intentado no sabes como comenzar o continuar el camino para superar el obstáculo o adversidades que la vida te ha presentado. Con respecto a este punto es importante pensar, superar un obstáculo o están poco motivados puede ser una forma que la depresión o la ansiedad se presentan, los cuales pueden tornarse en intensos conflictos o problemas psicológicos y si no se les entiende en tiempo y forma pueden menguar nuestra calidad de vida en todo sentido.

  • 3 sept 2018
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 7 mar 2023



que hacer si estoy triste

Cuando alguien muere, cuando acabas de terminar una relación de pareja, cuando tienes discusiones con tu familia, pareja o compañeros, cuando fuiste despedido o tu trabajo no era lo que esperabas, cuando llegas a una nueva ciudad y aún no tienes personas cercanas con las cuales salir o convivir, cuando las cosas que hacías dejan de tener el sentido que inicialmente tenían, todas estas situaciones y muchas otras pueden hacerte sentir triste, desilusionado o desmotivado, sin embargo, ¿es malo sentirse triste?

En los últimos años, pareciera que en conjunto de esta epidemia de frustración, depresión e irritabilidad que nos embarga como sociedad a nivel global existe una penalización, una connotación negativa ante la tristeza (especialmente), llegando incluso a hablarse que aquel que no se divierte, que no es extrovertido, que no se siente feliz debe de tener algo malo con él o ella.

Pero la realidad de la vida es muy diferente, actualmente existe una desmedida preocupación por la búsqueda de ser feliz (!todo el tiempo!) y de evitarle el dolor o incluso negar que algo pueda generar dolor y sufrimiento al otro o a nosotros mismo. Pero la vida trae dolor, trae pérdidas y tristeza, se espera que ciertas situaciones de nuestra vida nos generen tristeza, que tengamos un periodo para recuperarnos de estas pérdidas y que eventualmente ese dolor que sentimos disminuya lo suficiente para volver a movernos, cambiar, aprender, entender y continuar.

Actualmente existe una confusión con respecto al manejo y entendimiento de la tristeza pues está siendo "patologizada" es decir, visualizada como algo anormal, es por eso que te planteo 3 puntos para poder entender como entender tu tristeza, actividades para y saber, cuando necesitas ayuda:

1. Estar triste no es una enfermedad ni es un trastorno. La tristeza tiene una función en la vida anímica, es la emoción que sentimos ante el dolor o la pérdida, sirve para tener momentos a solas y recuperarnos, pensar y reflexionar. No es malo estar triste, sin embargo implica sentir dolor, afrontarlo, tratar de entender lo que pasó y aunque habrá situaciones (como el abuso, la violencia o la muerte) de las cuales quedarán huellas, la idea es que sean eso, huellas que permanezcan con nosotros sin tanto dolor, pero para llegar a ese punto, hay que afrontarlo primero.

2. Analiza porqué te sientes así y desde cuando. La diferencia entre depresión y tristeza se establece primordialmente con 2 cosas,

a. Intensidad de la sensación, no es lo mismo sentirse triste a tener pensamientos recurrentes de querer morir o que la vida no tiene sentido, así como no es lo mismo no poder disfrutar de nada de lo que antes me hacía feliz a sentir a sentirme desmotivado con lo he venido haciendo hasta ahora, evalúa la intensidad de lo que sientes y piensas.

b. La duración, sin embargo considero que esto es necesario tratarlo caso por caso porque implicaría definir un tiempo en que nos tardaríamos para recuperarnos de la muerte, una ruptura o divorcio, o de la pérdida de nuestro sentido de vida, sinceramente considero que esto, lo referente al tiempo es algo muy engañoso y hay que tratarlo con cuidado y de forma íntima y persona. No importa si la situación está durando horas, días, meses o años, si sientes que estás en riesgo, que sientes que no puedes recuperarte, no te detengas y busca ayuda de inmediato.

3. Actividades para regresar a ti mismo y continuar. Retoma lo que anteriormente te hacía sentir motivado y en bienestar, pero sobre todo, intenta cosas nuevas, date tiempo para pensar y sentir, no retengas tus sentimientos (llora, habla acerca de lo que te molesta), no te apresures y no trates de evadir la tristeza (irte de fiesta todo los días o inmediatamente buscar a otra persona o asumir que estás durmiendo 12 hrs. seguidas porque tienes sueños es evadir). Al principio será difícil y sentir que te esfuerzas, pero aprender y buscar cosas que te motiven y te gusten ayudarán a retomarte a ti mismo.

4. No tengas miedo de pedir ayuda. Sea lo que sea que sientas, tristeza, irritabilidad y frustración, si sientes que necesitas hablar con alguien, busca apoyo con tus amigos, compañeros o familia, si no te sientes cómodo compartiendo lo que piensas o lo que estás sintiendo con alguien que conozcas busca ayuda profesional, pedir ayuda es reconocer que lo que sentimos es intenso y complicado de manejar, la idea de asistir a atención psicológico o psicoterapia es conocerte mejor, entender las fuentes de lo que pasa para poder hacer algo al respecto.

  • 6 ago 2018
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 sept 2019



Buscando la felicidad

"Yo solo quiero que mi hijo sea feliz", "Me dicen que tengo todo para ser feliz, que no debería de quejarme", "Yo debería de ser feliz con esto, es lo que siempre busqué y ahora que lo tengo no me siento igual", "Quiero encontrar una pareja y por fin ser feliz", "Si todo hubiera sido diferente podría ser feliz". Estas son solo algunas de las frases - angustiasteis y persecutorias - que he escucha en el transcurso de mi trabajo tanto con niños, adolescentes y adultos.

Hace algunas décadas se popularizó una visualización del cómo debiera ser la vida si se alcanzaba el éxito, el amor, el desarrollo personal o laboral, la estabilidad económica, la pareja "indicada", etc. estableciendo que una vez que se alcanzara la "cima de la montaña" de la vida, podría llegarse a un estado de felicidad y de plenitud constante, era una meta.

Sin embargo, la intención de este texto es cuestionar y repensar, ¿es una meta?, ¿existe este estado de absoluta comodidad y felicidad?

La búsqueda de esta clase de felicidad es extremadamente tramposa y peligrosa, e indirectamente lleva a lo contrario, sensación de vacío, incomprensión, aislamiento, duda. Y es que la felicidad no es una sensación totalitaria e irrestricta, única e imperecedera. La felicidad son momentos que se encuentran inmersos en la vida en sí, brindándole tonalidad y profundidad, tal cual y como lo hace la angustia, la tristeza y la agresividad.

Evitar las emociones y experiencias que nos vida la vida y por ende visualizando el conflicto o el cambio como "problemas" o "incomodidades" colocan una máscara donde nos escondemos de nosotros mismos, de lo que sentimos y verdaderamente pensamos, llevándonos a lugares en donde nos sentimos solos, vacíos, sin sentido de vida.

Si podemos asumir ésta condición efímera de la felicidad, ésta “naturaleza” cambiante de nuestro exterior e interior - ya no como falta o exceso de algo sino simplemente como particularidad que posibilita construir los recursos para vivir - nos encontraremos felicidad no como meta, sino como parte del camino.

Es importante que redefinamos el concepto de vida, plenitud y felicidad que nos han vendido - literalmente, es uno de los planteamientos de una sociedad de consumo - para mantenerlos trabajando, cómodos y con poquísima capacidad de análisis y nula capacidad de lucha y cuestionamiento ante lo establecido social y culturalmente.

Considero que con lo que debemos de comenzar es no confundir la felicidad con la comodidad o el placer, pues definitivamente no es lo mismo, y la próxima vez que te encuentres frustrado por la realidad, por la vida, por la incomodidad piensa en la felicidad como parte del paisaje no como puerto para descender.

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